La prensa italiana ha publicado este jueves algunas entrevistas a Ron Howard, director de la película Da Vinci Code. En las frases que se le atribuyen, Howard afirma que “negar el derecho de ver el film es un acto fascista”, y también que “decir a alguien que no vaya a ver la película es un acto de militancia y la militancia genera odio y violencia”. En esas entrevistas se menciona varias veces al Opus Dei. Las frases parecen referirse a las recientes declaraciones de algunas autoridades de la Iglesia.
Me atrevería a rogar a Ron Howard que mantenga la serenidad y se exprese con respeto.
No conviene perder de vista la realidad de la situación: esta película es ofensiva para los cristianos, Howard representa al agresor, y los católicos son víctima de una ofensa. No se puede quitar al agredido incluso el último derecho, el de expresar su punto de vista. No son las declaraciones de algunos eclesiásticos o la petición respetuosa del Opus Dei de incluir una advertencia al inicio del film de que se trata de un trabajo de ficción, las que generan violencia: son más bien los retratos odiosos, falsos e injustos, los que alimentan el odio.
En sus declaraciones, Howard repite también que es simplemente una película, una historia inventada, y que no hay que tomarla demasiado en serio. Pero no es posible negar la importancia del cine y de la literatura. La ficción influye en nuestro modo de ver el mundo, sobre todo entre los jóvenes. No es serio no tomársela en serio. Ciertamente, la creatividad artística necesita un clima de libertad, pero la libertad no se puede separar de la responsabilidad.
Imagine usted una película que cuente que Sony esta detrás de los atentados de las Torres Gemelas, que promovió porque quería desestabilizar los Estados Unidos. O bien una novela que revele que Sony pagó al pistolero que disparó al Papa en la Plaza de San Pedro en 1981, porque quería oponerse al liderazgo moral del Santo Padre. Son sólo historias inventadas. Supongo que Sony, una empresa respetable y seria, no estaría contenta de verse retratada de este modo en las pantallas, y que no se quedaría satisfecha con una respuesta del tipo: “no se preocupe, es sólo ficción, no hay que tomarla demasiado en serio, la libertad de expresión es sagrada”.
En todo caso, quienes han participado en el proyecto de la película no tienen motivos para preocuparse. Los cristianos no reaccionarán con odio ni violencia, sino con respeto y caridad, sin insultos ni amenazas. Pueden seguir calculando tranquilos el dinero que recaudará la película. Porque la libertad del beneficio económico parece la única libertad sagrada de verdad, la única exenta de toda responsabilidad. Es probable que recauden mucho dinero, pero están pagando un alto precio al deteriorar su prestigio y su reputación.
Espero que la polémica de estos meses no sea estéril, que sirva para que se reflexione sobre el carácter relativo del beneficio económico cuando están de por medio valores más altos; sobre la importancia de la ficción; sobre la responsabilidad que acompaña y protege siempre a la libertad.”
El plan de comunicación de la Oficina ante este caso se puede encontrar en www.opusdei.org . Allí se explica con detalle la posición que ha mantenido en estos meses.
| |Manuel Sánchez Hurtado. Encargado de relaciones con la prensa internacional. Oficina de información del Opus Dei en Roma ||22/05/2005| |
La trama de «El Código da Vinci» es la siguiente:
- Desde que se publicó en la primavera de 2003, la novela «El Código Da Vinci», de Dan Brown, ha vendido 40 millones de ejemplares: se puede considerar el «bestseller de la década».
- La película basada en esa novela será presentada en el festival de Cannes el próximo 17 de mayo, y estrenada simultáneamente en los cines de todo el mundo el viernes 19 de mayo.
- Según «Newsweek», esta superproducción de Hollywood, dirigida por Ron Howard y con actores de primera fila (Tom Hanks, Jean Reno, Audrey Tautou, Alfred Molina, Ian McKellen, etc.) será el gran evento de 2006. Se estima que 800 millones de personas acudirán a ver la película.
Las ideas de fondo de «El Código da Vinci» son:
- Jesús se casó con María Magdalena y tuvo varios hijos. Su descendencia es el verdadero Santo Grial (sangre de rey = sang real = Santo Grial).
- Cristo confió la Iglesia a María Magdalena, pero los apóstoles se confabularon contra ella, y tuvo que escapar a Francia. Desde entonces el clandestino «Priorato de Sión» protege a la descendencia de Cristo de los ataques de la Iglesia Católica, y transmite sus secretos en códigos ocultos. Por ejemplo, en la «Última Cena» de Leonardo Da Vinci, la figura junto a Cristo no es el apóstol Juan sino María Magdalena.
- La novela comienza cuando una comisión de cardenales presiona al prelado del Opus Dei para que uno de sus miembros, asesino de profesión, mate a los últimos descendientes vivos de Cristo.
La novela «El Código da Vinci» presenta dos problemas:
- Jesús no pensaba ser Dios, ni sus discípulos lo consideraron divino. La creencia en la divinidad de Jesucristo fue impuesta por el emperador Constantino en el Concilio de Nicea del 325.
- Jesús y María Magdalena representaban la dualidad masculina- femenina (como Marte y Atenea, Isis y Osiris); los primeros seguidores de Jesús adoraban «el sagrado femenino», pero luego fue eliminado, y la Iglesia se hizo misógina.
- La Iglesia se basa sobre una gran mentira: Cristo era un hombre normal y corriente. Para ocultar la verdad, la Iglesia ha destruido documentos, ha asesinado a millones de brujas y herejes, ha manipulado las Escrituras...
La película agravará la situación:
- Se trata de una obra de ficción, en la que todos los personajes de la Iglesia son retratados de manera odiosa;
- En autor afirma en la presentación del libro: «Todas las descripciones de obras de arte, arquitectura, documentos y ritos secretos en esta novela son verdaderas». En realidad, la obra contiene numerosísimos errores: de arte, de historia, de religión y de cultura.
¿QUÉ SE PUEDE HACER ANTE ESTA SITUACIÓN?
- porque esas falsedades llegarán a muchas más personas (800 millones, o más si luego concursa para los premios Óscar);
- porque las imágenes son más poderosas que las palabras, y dejan más huella;
- porque las películas llegan a las masas, también a quienes tienen poca formación y carecen de recursos críticos para distinguir qué es ficción y qué es realidad;
- porque será utilizada por los enemigos de la Iglesia para lanzar otras acusaciones y campañas sobre temas que no tienen que ver con el libro.
Aprovechar la oportunidad para hablar de Jesucristo y de la Iglesia:
- Muchos católicos bien formados y practicantes se sentirán ofendidos: hay que saber encauzar su reacción, de forma serena y constructiva;
- Muchos más católicos tendrán dudas sobre si lo que dice el libro es verdad: habrá que intensificar la catequesis, y tocar algunos temas (pregunten o no pregunten);
- Muchas otras personas hasta ahora indiferentes sentirán curiosidad de saber más acerca de la fe: habrá que estar preparados para satisfacer su interés con una evangelización atractiva. Además:
- Puede ser una buena ocasión de trabajar junto a otros creyentes: con ortodoxos y protestantes, porque el libro y la película ofenden a todos los cristianos; con judíos y musulmanes (porque es una nueva manifestación de intolerancia contra quienes tienen una visión religiosa del mundo); y con intelectuales no creyentes, que se sienten ofendidos por los numerosos errores históricos, artísticos, culturales, etc., realizados «para ganar dinero».
- Se puede aprovechar para impulsar a católicos de cierta posición (intelectuales, periodistas, empresarios, etc.) a que se muevan más y vivan su fe con más responsabilidad.
| |03/04/2005| |
Querido y amado Juan Pablo II:
Sabemos que ya estás descansando en la casa del padre, gozando de su amorosa presencia, que ya estás en los brazos de jesús y de maría, a los que tanto amabas.
Damos gracias a dios porque te hizo sucesor de pedro, por tu gran amor hacia los hombres, por tu sintonía con los jóvenes, por tu ejemplo de vida hasta el último instante, por todo lo que has hecho por la iglesia y por el mundo entero. No te olvidaremos nunca, siempre te llevaremos en nuestro corazón.
Y, como sabemos que ya estás en el cielo, y somos pobres e insignificantes, ya empezamos a rogarte para que intercedas por nosotros.
Vela por la iglesia católica, a la que amaste hasta dar el último aliento de tu vida por ella.
Vela por la humanidad entera, a la que amaste de igual manera.
Nosotros, desde nuestra debilidad, vamos a intentar seguir el camino que tu nos enseñaste. Vamos a intentar abrir las puertas a cristo. Vamos a intentar no tener miedo.
Gracias, santo padre, por habernos enseñado a seguir las huellas de cristo en la tierra, como tú lo has hecho.
Que dios te bendiga por los siglos de los siglos. Amén.
| |Pilar González B.|| 03/04/2005| |
| |Vicente Donado.|| 15/03/2005| |
| |Pilar G. y Vicente D.|| 07/12/2004| |
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Durante el Primer Congreso de Apostolado Seglar, celebrado recientemente en Madrid, Monseñor Rylko, Presidente del Pontificio Consejo para los laicos, señalaba en su ponencia como debe ser el retrato del laico cristiano. Decía que éste debe estar marcado por tres peculiaridades esenciales. A continuación presentamos un resumen sobre este punto:| |Mª Pilar González Barriga.|| 21/11/2004| |
| |Párroco. Lucas de Lama Martín.|| 01/11/2004| |